Sebastião Salgado

Sebastião Salgado es un fotoperiodista nacido en Brasil en 1944 y, contrariamente a la profesión que ejerce, formado en Economía, primero en Vitória (Brasil) y más tarde en París, llegando a doctorarse en esta materia. Fue en la capital francesa donde empezó a producir su obra fotográfica. El interés hacia este ámbito surgió por casualidad, ya que su mujer en sus inicios como arquitecta en París, se compró una cámara para fotografiar edificios, y él “desde la primera vez que miró a través de un objetivo, la fotografía empezó a invadir su vida”.

A partir de 1970, dejaría su actividad como economista para dedicarse por entero a “captar el mundo a través de su cámara”, empezando como freelance y trabajando posteriormente con agencias de renombre como Sygma, Gamma o Magnum Photos. Con esta última colaboró durante quince años, hasta 1994, año en el que funda junto a su mujer, Lélia Wanick Salgado, su propia agencia: Amazonas Images, centrada únicamente en su trabajo. 

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Sebastião Salgado, fotógrafo, 1994 en Turquía, Estambul. Fotografía de
Nikos Economopoulos. Depósito de  Magnum Photos.

Pero anteriormente ya había demostrado lo que iba a caracterizar toda su obra fotográfica: el compromiso social y el componente de denuncia que toda ella tendría. Empezando por el primer encargo del Ayuntamiento de París para que fotografiara los suburbios de la ciudad y así lograr una mayor visibilidad de la situación, pasando por sus colaboraciones con Médicos sin Fronteras, UNICEF o los reportajes que muestran la emigración en Europa, la resistencia cultural de los Indígenas en América Latina y que denuncian los efectos de la sequía en Sahel, África, entre muchos otros. Una de sus obras más relevantes, Workers en la que muestra los trabajos manuales que perviven en todos los continentes, revalorizándolos frente a la masiva industrialización- comenzaría a producirse en 1986.

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En una plantación de te, Ruanda, 1991. Depósito de Amazonas Images.

Tanto es así que ese compromiso con el mundo, que comparte con Lélia Wanick Salgado, le llevaría a fundar una Organización sin ánimo de lucro, Instituto Terra, en 1998. Esta nacería con el objetivo de recuperar la región de Vale do Rio Doce, en Brasil, aunque en general buscaba restaurar todos los ecosistemas estropeados por el ser humano.

En el año 2004, Salgado comenzaría un proyecto que ya ha visto la luz, Génesis, que busca dar “una lección de humildad a quienes creemos estar en posesión de algún tipo de verdad porque tenemos, digamos, una conexión de banda ancha a Internet o comodidades tan variadas como caprichosas”. En las más de doscientas fotos tomadas en 32 países de todo el mundo (visitados durante ocho años por Salgado), el autor busca mostrar esa parte del planeta que aún permanece “virgen“, que no ha sido alterada por la mano humana. A pesar de lo que pueda parecer, esta alcanza un 46% de la superficie terrestre. . Además, se presenta una forma de vida tradicional, armónica con la naturaleza, algo muy acorde a los principios del fotógrafo, que siente un tremendo respeto por esta. Salgado dice que encontró un nuevo idioma, “la cámara hizo posible que la naturaleza me hablase. Y tuve el privilegio de poder escucharla.

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Galápagos, Ecuador, 2004. Depósito de Amazonas Images.

A pesar de los contratiempos surgidos, en abril de este año la obra salió al mercado y en el mes de mayo es cuando está comenzando a exponerse en museos de todo el mundo. A todo ello se une un documental, Shade & Light, que está dirigido por uno de los hijos del fotógrafo, Giuliano Salgado, y que será presentado en el Festival de Cannes.

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Los Dinkas, sur de Sudán, 2006. Depósito de Amazonas Images.

La brillante carrera de Salgado ha sido reconocida en numerosas ocasiones, en nuestro país a través del Premio de la Foto Ibero Americana en 1986, Premio de Fotografía Rey de España en 1988, Premio Príncipe de Asturias en la categoría de Arte en 1998, Premio Ayuda en Acción en 2001.

Todavía en activo, Salgado hace gala de su humildad mostrando una gran admiración por otros profesionales de su profesión, como Henri Cartier-Bresson, a quien llegó a conocer en los inicios de su carrera fotográfica (la de Salgado) y quien le aconsejó que “confiara en su instinto, estuviera centrado en su trabajo y dejara de lado su ego”.

Alberto Korda

Alberto Díaz Gutiérrez, que tomó Korda como apellido profesional por su similitud a Kodak, fue un fotógrafo que, a pesar de relevante, no fue muy reconocido. Nació en 1928 en La Habana y se formó en fotografía a partir de la década de 1940, con maestros como Luis Pierce (Luis Korda) con el que fundó los Estudios Korda, en los que trabajaría durante quince años, dedicado al ámbito comercial. A pesar de esta enseñanza, Alberto Korda fue bastante autodidacta en lo fotográfico.

Con el paso del tiempo y la coyuntura de la Revolución, su fotografía también pasó de la moda y las pasarelas (se considera a Korda el “creador de la fotografía de modas” en Cuba, junto a la modelo Norka Méndez, una de sus esposas) a las manifestaciones y la población cubana. Acompañó a Fídel Castro en varios viajes y trabajó para el periódico Revolución, por lo que retrató en gran medida la situación del país en aquellos años.

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Fidel en Washington. Fotografía obtenida de la web Blythe.org/korda

En 1960, con su cámara Leica, retrataría la imagen que no sólo mostraría un futuro icono al mundo, sino que se convertiría en un símbolo de rebeldía, libertad y revolución, en muchos sentidos, espacios y tiempos. En el cortejo fúnebre de los muertos por el atentado terrorista al barco La Coubre, fotografió a Ernesto Che Guevara, “El Che”, titulando aquella imagen “El Guerrillero Heroico”. Esta pasaría a ser así un símbolo, uno de los diez mejores retratos fotográficos de la historia y la obra más reproducida en la historia de la fotografía mundial. Sin embargo, sería entregada por el autor a Giangiacono Feltrinelli, editor italiano, como obsequio poco antes de morir El “Che”. Cuando esto sucedió, Feltrinelli hizo imprimir numerosas copias de la foto, expandiendo así la imagen, aunque sin ninguna recompensa monetaria para Korda. Solo en el año 2000, el fotógrafo demandó a la marca de vodka Smirnoff por derechos de autor, ganando el juicio y donando el dinero obtenido a un hospital pediátrico en La Habana.

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El Guerrillero Heroico, 1960. Fotografía obtenida de Wikipedia.

El fotógrafo decía de la imagen que “En los ojos del Che, en su mirada, en ese momento está dibujado, pintado, escrito todo su carácter. Es más que un sueño, es la lucha de un ser humano por las cosas que cree hasta el final de su vida” y que esta había sido captada en un “instante de suerte”.

A pesar de ello y, como afirmó su hija en una entrevista, Korda “fue mucho más que el fotógrafo de una sola foto”.

Tras acompañar a Fidel Castro siendo su fotógrafo personal durante un tiempo y diferir en el modo en que avanzaba la Revolución, se dedicó a la fotografía submarina, siendo también el fundador de esta en Cuba. De hecho, creó un departamento de fotografía submarina al servicio de la investigación científica para la entonces Academia de Ciencias (permaneciendo allí durante doce años).

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Alberto Korda. Galería de Kordaporsiempre.com

También entonces se dedicó a exponer su obra internacionalmente, así como de nuevo a la fotografía comercial, siempre desde un punto de vista muy personal, hasta el año 2001 en el que falleció.

Recibió varios premios, como la Distinción por la Cultura Nacional de Cuba en el año 1982, entre otros.

A pesar de todo, se dudó de la propiedad de algunas de sus fotografías a lo largo de su trayectoria, quedando en cierto modo su imagen en entredicho, y, una vez más, siendo un fotógrafo cuestionado y, por tanto, su trabajo menospreciado.

Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier Bresson, fotógrafo francés, retrató acontecimientos y personajes imprescindibles del siglo XX. No se puede hablar de él sin nombrar el “instante decisivo”, en el que él consideraba que debía hacerse la fotografía, cuando “se alinean la cabeza, el ojo y el corazón”. De hecho uno de sus libros se titularía El instante decisivo. Se formó en pintura pero a partir de la década de 1930 comenzó a producir su obra fotográfica, llegando a considerársele “padre del fotorreportaje”. En los primeros años de este decenio comienza a retratar sus viajes, a exponer y se compra su primera cámara Leica, representativa del fotoperiodismo (por lo compacta que es) y que quedará asociada a él.

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“The  Allée du Prado”, 1932 Marsella. Depósito de  Magnum Photos

A mediados de 1930 empieza a colaborar con el cineasta Jean Renoir, inmiscuyéndose en el ámbito cinematográfico a partir de varios documentales que filma en la Guerra Civil española, siempre desde el bando republicano. Desgraciadamente, sufre la invasión nazi y pasa los tres primeros años de la década de 1940 en prisión (sale de ella escapándose). Como queda claro, su compromiso político es fuerte, por lo que posteriormente colaboraría con el “Mouvement National des Prisonniers de Guerre et Deportés”, movimiento mayoritario (y secreto) de resistencia francesa al nazismo. Paralelamente, fotografía a personajes célebres del momento como Picasso, Matisse o Bonnard, publicando un reportaje para Braun Ediciones.

En 1947 funda con Robert Capa, David Seymour, George Rodger y William Vandivert Magnum Photos, de la que ya se habló en el post dedicado a Robert Capa.

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Henri Cartier-Bresson fotografiado por David Seymour en 1947. Depósito de Magnum Photos.

La India en la muerte de Ghandi (que falleció en enero de 1948) o China en los últimos meses del Kuomintang (Partido Nacionalista Chino cuyos líderes y ejército se retirarían finalmente en 1949) son algunos de los acontecimientos que Cartier-Bresson retrató e hizo pasar a la posteridad con la capacidad de observación que le era característica. De gran relevancia también serían las imágenes que tomó en la URSS cuando Stalin acababa de morir (1953), siendo el primer fotógrafo a quien se dejó entrar en ese momento.

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Fila para visitar el Mauseoleo de Lenin, 1954, Plaza Roja de Moscú, URSS. Depósito de Magnum Photos.

Posteriormente y, dada su longevidad (vivió 96 años, falleciendo ya en el siglo XXI, en el año 2004), Cartier-Bresson visitaría y retrataría nuevos países para él como México, Cuba o Japón y repetiría en otros tantos como India, China o la URSS. Incluso en 1966 rompería su relación con Magnum Photos, a pesar de que la Agencia aún custodia sus archivos.

 Ya en los años 70 se centra más en el dibujo, a pesar de ser numerosas las exposiciones que presentan su obra fotográfica en esos años: en  el Grand Palais, el MoMa… En 1981 llegará a recibir el Gran Premio Nacional de Fotografía presentado por el Ministerio de Cultura de Francia.

Como culmen a su carrera, a partir del año 2000 y junto a su mujer, Martine Franck, idearía la Fundación que llevaría su nombre (Fondation Henri Cartier-Bresson) y se inauguraría en 2003.

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1948-49 Shanghai, China. Depósito de Magnum Photos.

Está claro que el sobrenombre de “ojo del siglo” fue más que merecido por el fotógrafo, que logró un testimonio gráfico de todos los seres anónimos que sufrieron los conflictos que asolaron el mundo a lo largo del siglo pasado.

Samuel Aranda

Samuel Aranda es, a pesar de su juventud, un fotógrafo con larga trayectoria que ha trabajado con agencias consolidadas (como EFE o France Press) y cubierto varios de los conflictos más relevantes de los últimos años, especialmente el árabe-israelí y los ocurridos en Oriente Medio a raíz de la Primavera Árabe (aunque también ha fotografiado la India, la independencia de Kosovo o la situación de Sudáfrica antes del último Mundial de fútbol, entre otras realidades). Desde 2006, año en que recibió el premio de la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión, trabaja como “free-lance”, en la actualidad principalmente para The New York Times

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Franja de Gaza, Palestina. Web de Samuel Aranda.

 

Recibió el premio más reconocido en el ámbito del fotoperiodismo, el World Press Photo 2011, por una fotografía tomada en Yemen durante las revoluciones de la Primavera Árabe, en la que se ve cómo una mujer con el tradicional niqab toma entre sus brazos a un familiar herido. La composición y postura de los protagonistas de la imagen llevaron a compararla con la conocida escultura de Miguel Ángel La piedad.  En realidad la imagen habría intentado ser publicada por el autor en un primer momento en un medio español, pero fue rechazada porque “no tenía nada de especial”.

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Imagen ganadora del WPP 2011. Web de Samuel Aranda.

De cualquier manera, la fotografía y el galardón no quedaron sólo en eso. Tras recibir este, Aranda decidió realizar un segundo reportaje titulado #despuésdelaprimavera, que posteriormente se expondría concentrado en ocho fotografías que mostraban la evolución de los cuatro países que él visitó en la Primavera Árabe: Túnez, Egipto, Libia y Yemen. Además, se incluyeron textos y cronologías de la periodista Mayte Carrasco y reflexiones de blogueros y periodistas en el mundo árabe. El fotógrafo buscó con este reportaje ir más allá de “los barbudos disparando Kalashnikovs que acostumbran a enseñarnos”.

 

Ahora bien, si bien es cierto que su trabajo ha sido reconocido y premiado, también ha dado lugar a bastante polémica, sobre todo a raíz del reportaje que en septiembre de 2012 publicó en The New York Times. Titulado “España. Austeridad y hambre” retrata una realidad que, a pesar de existir, no es realmente representativa de nuestro país: personas recolectando comida de cubos de basura, carreteras que no llevan a ninguna parte, manifestaciones en las que sólo parece haber personas con unas características socioculturales muy concretas, chabolismo, construcción masiva y, cómo no, el toro de Osborne. Que un español fuese quien produjese esas fotografías resultó bastante sorprendente. 

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Fotografía del reportaje para TNYT : “España. Austeridad y hambre”.  Extraída del artículo original

 

Otra de las acciones del fotoperiodista que conllevó bastante crítica fue la de colaborar con el grupo de música canadiense Crystal Castles, permitiendo que estos utilizaran la fotografía con la que Aranda ganó el World Press Photo para la portada de uno de sus álbumes y camisetas del grupo. Se le echó en cara el utilizar semejante imagen como algo frívolo, hacer que el sufrimiento de aquellas personas llevara únicamente a un capitalismo “descerebrado”. En realidad, el grupo de música buscó con esta imagen denunciar las políticas autoritarias y dictatoriales (como hacen en las letras de los temas del álbum) y difundir la realidad de Yemen. 

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Portada del disco (III) de Crystal Castles. Imagen del blog de Samuel Aranda.

 

Está claro que los premios son importantes y forjan un nombre en cualquier campo, también en este, pero también es evidente que es poco lo que hace falta para que toda una trayectoria sea criticada y menospreciada. Esto se maximiza aún más en el fotoperiodismo, donde “con facilidad se desenfunda el cuchillo ante la mínima duda sobre la integridad del autor. Como si más allá de dedicarse a uno de los peores trabajos del mundo -en términos estrictamente laborales- tuvieran que demostrar cada día su pureza espiritual.”

Cristina García Rodero

Española, licenciada en Bellas Artes, mujer y la primera persona de nuestro país en formar parte de la prestigiosa agencia Magnum (pasó a ser “miembro de pleno derecho” en el año 2009). Suficientes motivos como para indagar un poco más en la interesante trayectoria de Cristina García Rodero.

A pesar de haber recibido una formación pictórica, García Rodero, autodidacta en el ámbito fotográfico, decidió dedicarse a este por “la fuerza que posee -la fotografía- para comunicarte lo que tienes delante”. Su obra se ha centrado en mostrar las tradiciones, primero de la geografía española, más adelante de más y más países de todo el mundo (México, Cuba, Haití, Kosovo, Georgia…).

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Cartagena, España: “¡Camarero! ¡Un chocolate con churros!”, 1981. Depósito de Magnum Photos

El motivo por el que ella considera relevante documentar esta realidad es “que en las tradiciones y los rituales está recogida la historia de cada pueblo y las necesidades de las personas”. Busca, por tanto, hacer que la fotografía inmortalice esa verdad que lleva siglos de recorrido, aunque a la vez también quiera mostrar lo novedoso.

A todo ello va unido que sus fotografías se presenten preferentemente en blanco y negro, para centrarse en lo que se transmite en ellas y que el color no “despiste” del mensaje que se busca comunicar. Es decir, que la fotografía tenga valor por sí misma.

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Venezuela: “El fracaso del demonio”, 2006. Depósito de Magnum Photos

También ha dedicado gran parte de su carrera a la docencia, en un principio impartiendo clases de dibujo para, posteriormente y durante más de dos décadas, transmitir sus conocimientos fotográficos (desde 1983 hasta 2007 en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid). De esta manera, busca cubrir la enseñanza en este campo, “ofrecer a otros lo que ella no tuvo”, dado que considera incompleta la formación fotográfica recibida.

Su carrera ha sido reconocida con numerosos y prestigiosos galardones (el premio Dr. Erich Salomon de Colonia en 1990, el World Press Photo -en la categoría de Arte- en 1993, el Premio Nacional de Fotografía del Ministerio de Cultura de Madrid en 1996 o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005). El último, entrar a formar parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en febrero del pasado año. Así, ocupando el sillón que Berlanga dejó vació con su defunción, es la cuarta mujer en formar parte de esta institución.

Del mismo modo, se han dedicado a su persona numerosas exposiciones, siendo “España oculta” (título que coincide con uno de los libros que la fotografa ha publicado) la que más largo recorrido ha tenido. Una de las últimas la acogió el museo Guggenheim de Bilbao (titulada “Entre el cielo y la tierra”).

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 Haití: “Jacmel”, 2001. Depósito de Magnum Photos

“Fotógrafa documentalista” -definición con la que está de acuerdo- su obra es digna de considerarse fotoperiodismo, por el valor testimonial que tiene y la representación tan veraz de la realidad que aporta.

Robert Capa

Desde que descubrí a este relevante personaje en la Historia y particularmente en la del fotoperiodismo, me ha resultado fascinante. Robert Capa era en realidad un pseudónimo, un personaje inventado que decía ser un prestigioso fotógrafo estadounidense y bajo el que se escondían la pareja de Ernö (o André) Friedmann y la olvidada Gerta Pohorylle (que a su vez utilizaba el pseudónimo de Gerda Taro). Él, húngaro y de familia judía; ella, alemana y cuya familia era judía y procedente de Polonia. Ambos de ideología socialista y comprometidos políticamente. De ahí que se dedicaran al fotoperiodismo, la disciplina del periodismo que retrata de una manera cercana, personal y crítica conflictos, situaciones injustas, desastres… Además, ambos personajes presenciaron la Guerra Civil española desde el bando republicano. Desgraciadamente, Gerda perdió la vida en el conflicto en la retirada del bando republicano en la batalla de Brunete, por accidente, falleciendo en julio de 1937 en el hospital inglés de El Goloso, en El Escorial. A pesar de la tristeza que la muerte supuso para E. Friedmann, que ya pasaría a ser totalmente Robert Capa,  continuó con su labor profesional, siendo en España donde retrató su fotografía más conocida: Muerte de un Miliciano, tomada el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano, Córdoba, y habiéndose dudado de la autenticidad de la situación…

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Depósito de Magnum Photos

A pesar de ello, se ha comprobado que el miliciano de la fotografía, Federico García Borrell, pertenecía al bando republicano y murió ese día en el frente.

Tras el conflicto español, Capa siguió ejerciendo su labor en la Segunda Guerra Mundial, el primer conflicto árabe-israelí y la guerra de Indochina, donde una mina antipersona acabó con su vida, el 25 de mayo de 1954. En el conflicto europeo de mayor envergadura, son de reseñable importancia las imágenes tomadas el día D: en el Desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944.

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Depósito de Magnum Photos

Por un error de revelado, se estropearon gran parte de las fotografías que él había tomado ese día, permaneciendo intactas algunas que se encontraban desenfocadas. Life, revista que las publicó añadió que se encontraban “ligeramente desenfocadas“. Ese sería el nombre que Capa elegiría para sus memorias de guerra.

En 1947, junto a Henri Cartier-Bresson, George Rodger y William Vandivert, funda Magnum Photos; unidos por la idea de “la fuerza del medio fotográfico para dar testimonio de los problemas del mundo y provocar una toma de conciencia” y la búsqueda de independencia. Actualmente, la cooperativa fotográfica agrupa a más de medio centenar de fotográfos.

Resulta interesantísima la vida de este personaje y, desde luego, todo aquello que pudo retratar. De hecho, su vida fue tan literaria que, además de haberse escrito libros basados en ella, aparece como personaje secundario en El rayo dormido, de Carmen Amoraga. Además, la fuerza visual y las intensas emociones que son capaces de transmistir sus imágenes, han hecho que se hayan utilizado para diferentes fines, como portada de novelas históricas que tratan la Guerra Civil española, entre ellas Cuatro días de enero, de Jordi Sierra i Fabra.

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Portada de la novela con la fotografía de Capa: Corriendo en busca de refugio durante la alarma aérea

Además, han pasado a la historia varias de sus frases, como: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente”, “La guerra es una actriz que envejece: cada vez más peligrosa, cada vez menos fotogénica”

Bibliografía:

-Grandes fotógrafos, MAGNUM PHOTOS, Robert Capa. Editorial SALVAT

Empezar por el principio

Un blog es un espacio interactivo en el que dar rienda suelta a nuestra imaginación. En él, como en ella, caben todas las posibilidades, formas y temas. Como en una fotografía. Pero se ha de elegir, siempre.

Este blog tratará -de una forma muy humilde- el fotoperiodismo. De ahí el nombre del sitio web, que intenta ser un juego de palabras. Como estudiante de Periodismo que soñaba con ello desde que era pequeña (como muchos otros), siempre me han encantado las letras, las palabras, la capacidad de estas de cambiar el mundo… Pero, en la misma medida, me fascina cómo una fotografía es capaz de expresar e informar de igual modo sobre un hecho. Muchos han sido (y siguen siendo) los que ejercen el fotoperiodismo, profesión arriesgada que, además, resulta criticada en numerosas ocasiones… A pesar de todo, intentaré revalorizarla, en la medida en que me sea posible.

Así que allá voy

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Cámara Leica, foto de Wikipedia